Lápices de Colores


Dedicado a mis lectores/as habituales.

Después de haber creado una imagen potencialmente atractiva de tu persona, observas que es mas un lastre que un viento de empuje, pues aparecen situaciones donde todo debería ser un secreto. Un desliz, no preparado, oportuno, casi inhóspito y coloquial, aparentemente no agresivo pero sujeto a condiciones del famoso "que dirán". Es entonces cuando metes tu cabecita en la tierra cual avestruz, si es que hueles venir la humillación soporosa, o sales corriendo a esconderte debajo de tu cama abrazado a tu peluche favorito. Pero "la cosa" cambia si tu peluchita/o tiene 19 años y esta semidesnuda/o esperando ardientemente tu ataque por sorpresa. Y es entonces cuando te ves escapando, después de haber suspirado dos o tres veces, de nuevo hacia otro rincón introspectivo de tu interior metafísico. La perspectiva cambia cuando todo el recorrido es observado por millones de miradas de juicio falso e hipócrita que hacen tambalear el honor, aunque no la dignidad. Pero la subida acelerada de tus pulsaciones, el despertar de sensaciones y el calor interno que provoca la situación del secreto, hace que tu polaridad inversa no tenga mas remedio que buscar su polo opuesto y atraerse. Una vez, sólo una vez, o quizás un par mas, salir ausente, encontrarte en secreto, una caricia, un tenue beso, se convertirán en un saquito pequeñito de eso que llaman felicidad simulada. La conclusión que puedo sacar de estos trazos casi invisibles, es que un secreto compartido puede hacer cosquillas en tu ajado coranzocito. Ahora sacar vuestras propias conclusiones.

Categories:

Leave a Reply