Un poco de resaca de lunes que remueven las hemoglobinas colorás, haciendo que mi cuerpo vuelva a bailar por alegrías. Aunque escribo con un bostezo en la boca y un ojo guiñado, las palabras me nacen de una cascada inagotable de inspiración que escondo en cada uno de mis latidos. Si apoyas tu cabeza sobre mi pecho escucharás un ritmo suave acompasado por un espíritu flamenco que intenta salir arrancando tiras de mi piel desde dentro. Hace ya tiempo que mi letargo tendría que haber acabado, que mi bomba de hidrógeno debía haber explotado, pero el desamor me tiene inerte, atrofiado, desesperanzado. Curé mis heridas, cicatrizaron y conoció quien tenía que hacerlo por designio divino, el secreto de mi voz. Pero ahora deja de volverme loco y regálame un te quiero, porque necesito escucharlo otro poco y dejar de imaginar otros besos. Desafortunado me encuentro porque no encuentro fortuna, mas voy a salir a buscarla y a dejar de recrearla, porque no solo de sueños vive mi subconsciente, si no de sutilezas y secretos compartidos. Llegando al final de mis letras de lunes, abro el ojo cerrado, cierro el bostezo de mi boca y ...
reparto caramelitos de menta para aquella dama que quiera comprármelos.