Lápices de Colores

Acrecentar simpatía, posible. Superar con éxito riesgos, probable. Negar el sarcasmo, puede ser. Tarde de miércoles santo, me invade una sensación “primaverosa” por las cavidades venosas. Será el ansia furiosa e incontrolable en ocasiones de hipotéticos suicidios mentales, pero la sangre caliente se apodera de mí y me posee haciéndome entrar en estado de ebullición silenciosa pero perspicaz. Hoy me da por escardar la lana mientras otros crían la fama, y con lo escardado me he hecho un abrigo de autoestima y valentía y he creado una intención borrascosa, casi de deporte de riesgo, pero no de vías cautelosas, sin casco ni rodilleras, salto libre hacia donde me quieras llevar. Me sumerjo en el río mundanal arrastrado por su corriente de aguas cálidas y con suavidad empujo contra corriente.







He hecho un DAFO de mi persona y tras un análisis riguroso de mi sonrisa, veo que quizás no sea tan manso y apacible, pues he encontrado en mi, ápices de malote, que crecen como la espuma de una cerveza mal surtida en una copa de cristal de bohemia. Pero se me escapan datos, pues apartados los complejos, ocultadas mis debilidades y previstas las amenazas, veo que mis puntos fuertes me dan oportunidades que no encuentran respuesta directas en mi, quizás tenga que arriesgar mas en este juego, pero sin darme a penas cuenta de mi “insinuosa” situación, me veo otra vez con mi cabeza bajo tierra. Pese a estas letras, reconozco, aunque no firmemente (pues mi orgullo no me lo permite) que quizás necesite un empujoncito del planeta Venus, pues me escondo tras la tierra por miedo a que Venus me deslumbre de nuevo. Mi caramelitos de menta, se vuelven picantes. Quien tenga oído que hable y quien tenga lengua que escuche. Como hablan los sabientes del tópico, me introduzco en el mercado y apuesto por mi producto.

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