Lápices de Colores

Un día de sol abrasador que quemó mi piel haciéndole alcanzar tonos que encumbran el éxtasis de mi verde mirada. Hoy es uno de esos días que vuelvo a escribir con los ojos cerrados, dejando que mis dedos hagan de las suyas. El tacto, hoy toca hablar de este sentido, porque he comprobado que tiene recuerdo, memoria, sabiduría y que puede afectar de manera directa a mis latidos pasados. Porque el sol me dio calor, me quitó las nubes y brilló mas que nunca. La arena por su parte, me recordó ardientemente a una piel que mis manos anhelaban, quizás por el raciocinio primaveral que me eriza los sentidos. Porque cuando cerré los ojos mi imaginación salió de mi cual viaje astral y me llevó a las islas pequeñas y a mis manos recorriendo tu cuerpo sobre la arena y mi boca recibiendo un cálido beso que hacía estremecer las corrientes marinas. Se que no debo recordar, pero fue inevitable verme en la situación. Se que no debo escribir, pero es inevitable no compartir la frustración. Aquello no volverá, tan solo queda el tacto vacio, mutilado y frio pasado y destrozado.



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