Escondió su cabeza entre su piernas para ver si allí encontraba su orguyo. Efectivamente estaba oculto, pero estaba, eso es lo importante. Luego alzó los ojos miró hacia el cielo y una lágrima helada recorrió su mejilla hasta caer hacia un abismo profundo. Al mirar al frente se encontró consigo mismo, cara a cara, cuerpo a cuerpo, y lo único que vió fué soledad. Creía que ese era su castigo y lo aceptada, pero el dolor era intenso pues no había sido creado para estar solo. El no veía mas ayá de sus propios ojos verdes, ella no aparecía. Salió corriendo en su busca, pero sus piernas estaban cansadas, pues una guerra reciente le había causado estragos. Ya no camina a zancadas, ahora da pequeños pasos. Tiene la impresión de verla a lo lejos, pero no consigue ver su rostro. A veces tira la toalla, como ahora, pero otras le corre por las venas una furia que hace que su corazon bombé sangre de más y empiece a correr a la velocidad de un rayo y que sabe que por mucho que corra no la alcanzará cada vez acelera mas y mas. Ahora es tiem
po para coger aire, limpiar sus pulmones y mirar al horizonte para no perder el rumbo.
po para coger aire, limpiar sus pulmones y mirar al horizonte para no perder el rumbo.