Lápices de Colores

Estalló Hiroshima en mis palabras, desaté el nudo de mi estomago al desmontar el cepo de mi lengua. Solté lastre por doquier, liberé mis sentidos con furia, pero no me encuentro bien. Ayer liberé parte de mi ira, hoy vuelvo a la celda de mi presidio.

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No quiero pensar en lo que he perdido y en lo que no recuperaré, no quiero aplastar mi cabeza contra el asfalto ni romper con mi puño la pared, mi deseo es encontrar la paz que no encuentro por mucho que la persiga, mi obsesión es salir de la resignación para alcanzar la cumbre de la simpatía y colocar una sonrisa en mi boca. Pero no puedo ponerla, porque las gaste todas contigo. Pero ni tú ni yo vamos a cambiar nunca. Tan solo pego martillazos al espejo retrovisor para no ver mi pasado, y así tragar mas fuerte y digerir la historia. Por esto evito, evado y rompo, para suavizar esta absenta que quema mi garganta. Pero no olvido, ese es el problema y menos si vuelvo a verte. Aunque la prueba de que sigo ahí es que sigo pintando con mis lápices colores tus pensamientos de cartón. Pero tengo que avanzar, físicamente lo necesito, no puedo aferrarme a la memoria ni a pasado. Aunque estoy seguro de que algún día nos encontraremos y recobraremos la gran amistad, pero entonces será diferente, porque ambos estaremos en puntos diferentes de nuestras vidas, y seguro que seremos felices o al menos tengo esa esperanza. Se que ha pasado un año, pero el tiempo es relativo, siempre lo es.

Veo venir los vientos de cambio, noto como el aire navega entre mis rizos, izo la vela mayor y espero llegar a la otra orilla.


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