La inocencia pueril se convirtió en ella en repugnancia obsesiva, asco me das. El ansiaba que ella saliera de su vida y ya no solo eso, que saliera de su entorno, que dejara de "JODER" la vida de los que le rodeaban. Ella había cruzado palabras, atado versos que de su boca salían; como agujas infectadas en el más mortífero de los venenos, inyectaba en el pueblo ideas falsas con el fin de clamar la atención de los espectadores de este absurdo circo. Pero el se cansó, y llegó el fin, en un pasado apreció su presencia (tan sólo eso) pues la conocía desde pequeña, pero desde hace años se generaba en el un cierto imán que repelía a ella y cada vez más, hasta el punto de que se reveló toda la verdad y el pudo abrir los ojos y destapar aquella losa bajo su cama que escondía putrefactos recuerdos. Asco, asco repulsivo sintió hacia ella e incluso odio por haber utilizado su veneno para intentar romper el libro de su vida, antes incluso de que se escribieran en sus páginas palabras de heroicidad y justicia. Ahora cambió la actitud de él, frío emocional, sequedad en sus palabras y alguna que otra patada para alejar aquella escorpión que intenta fuertemente picar, pero que nunca conseguirá hacerlo otra vez, FUERA DE AQUÍ!
Por otro lado esta historia sirvió para que destapara su cajón oculto y volvieran a renacer en él sentimientos olvidados, intriga y pasión. Y aquella otra, la autentica, la verdadera, quitase su máscara y se mostrara recuperadora de aquella amistad que nunca salió a la luz y que ahora parece emerger más fuerte que nunca. El quedó sorprendido y aquella otra ella volvió a sonreír.


¿la lujuria?