Conforme salían las palabras de su boca, al tiempo que su persona se acercaba mas a mi, volvían a mi recuerdos de un furor pasado, antes incluso de las historias de piratas, bufones y mosqueros, cuando todavía quedaba una pizca de inocencia en mi. Puede que la cuirosidad haya encendido un nuevo motor que me motiva para cambiar aspectos de mi vida que perdi y vuelva a ser el yo de antes de conocer a los ojos marrones. Lo bueno de una buena historia es que tenga buenos cimientos y convierta mi vida en un verde esperanza. Dámelo!
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