Todo está pasando tan deprisa que no me da tiempo a darme cuenta de que mi vida a cambiado por completo.
Hace ya unos meses que no saco punta a mis lápices, los tengo guardados en el cajón desastre, ya sea porque no ha existido tiempo para realizar ni un mísero boceto o por que realmente me corté la coleta como pintor de sueños. Dos meses trabajando, un trabajo poco compensativo, aunque en ocasiones gratificante, de humor y risas, de estrés y gritos, de parones bruscos y tocadas de huevos, de Nesspreso y cigarro, y de teclado y ratón, de países lejanos, de idiomas y trabalenguas, de historias de ira y amistades ante el espejo.
Me acuerdo de cuando hablábamos de un trabajo en el que poder viajar, ver mundo, aprender idiomas, ese era tu trabajo, sin embargo yo anteponía mi vocación como maestrillo de artistas y seguridad en el bolsillo. Pues tengo tu trabajo. Berlín, Holanda, Turquía, Egipto, Inglaterra, Chile, ... son todos estos destinos de mi labor actual. Como ha cambiado todo, por completo. Aunque lo mas importante se ha aferrado a mi tan fuerte que nada ni nadie podrá separarme, el Gran Jefe me tiene sujeto, tanto que no lo cambiaría por nada del mundo, no hay oferta válida ni demanda recurrente, sigo fiel aunque descuidado, pero fiel igualmente. Por eso Dulcinea este Sancho Panza no se olvida de ti, pero aquello que tuvimos no volverá a existir, porque tu ganas a ratos pero siempre seguirás luchando contra molinos.
Siento volver a cerrar esta puerta, pero aunque suene filmográfico, te mereces ser feliz, y como demuestran tus pensamientos de cartón, cada vez que me cuelo en tu recuerdo se te hace más difícil el olvido.
Sea feliz, sois un gran persona, Dulcinea. Y siempre habrá un rinconcito en mi corazón para vos. No temáis os observo como el faro al océano y en mis oraciones seréis como un dulce canto a un pasado común.
Que te cueles en mis recuerdos no lo puedo controlar, ni tú, ni yo, ni nadie... Pero eso no significa que no sea feliz...
No creo en el olvido como remedio a la felicidad, no creo que sea necesario. Soy feliz, aún sabiendo lo que perdí, aún sin apreciar a veces lo que gané... porque quizá mi destino sea luchar contra molinos hasta llegar a la meta. Y me gusta, me gusta ponerme la armadura y salir a la calle dando espadazos al aire y jugándomela hasta perder con un aspa la cabeza. Porque a tí te tiene sujeto el Gran Jefe y seguirás tu camino con él, pero quizá a mí me tienen sujeta los libros de caballerías donde mi imaginación crea un mundo paralelo y son mis pasos los que dibujan el camino alrededor del mundo.
Puedes dejar de vigilar la puerta, tranquilo, sé desde el principio que está cerrada y por eso nunca volví a llamar. Mis pensamientos quedan en mi cabeza, en el infinito del universo y ese rincón de internet que bauticé con su nombre, pero no cobran vida, no te asustes.