Ni viento que corte los hilos, ni mares que erosionen mi piel, ni fuego que queme las emociones ni sal que escueza en mis heridas. Nada hará cambiar lo que de mi nace, nada me hará perder el horizonte, nada me arrastrará a tu hombro izquierdo. Pues claro ven mis ojos el futuro aunque turbio escuchan mis oídos el presente pues siento que el aroma del pasado ya no penetra en mi ser. Mucho tienen que ver los camellos, el desierto, la cultura, el mar, los signos, constumbre, guerras, y sobre todo la historia de que aquel pueblo que cambió mi piedra por sangre, visceras y viento. Pese el duende que mueve a los flamenco a mi me mueva hacia tu interior, yo freno sentimientos a golpe de timón. Ahora vuelvo a tener claro que es lo que quiero y que es lo que odio. Odio que el producto de secreción de ciertas glándulas puedan ser piedra de tropiezo y rompa este trenzado de seda y oro, odio que el silencio haga estragos en palabras que dejamos en el tintero, por eso doy gracias por tener voz, para cantarte, y doy gracias por tener oidos para escuchar tu melodía. Mas solo no puedo necesito ayuda, ayuda para ser libre de mi propio ser, no se puede tropezar en una piedra que se ve desde lejos.
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Pues reza para que esas diferencias no puedan con nosotros...